jueves, 5 de julio de 2007

El amor en los tiempos de Manhunt (Respuesta a la plegaria de Raulillo)

Hoy, después de leer a Raúl, me entraron una ganas incontenibles de escribir. Uno no puede encontrarse con un texto con dedicatoria hacia su humildísima (ajá) persona, sin sentir que los dedos comienzan a tamborilear y las ganas de escupir palabras se vuelvan cada vez más apremiantes. Y hoy, queridos lectores, amanecí con ganas de hablar sobre el amor. Ay, qué bonito.



Amor, esa cosa informe, manoseada por manoseable, cacareada por cacareable y olvidada por impráctica. ¿Para qué sirve el amor? ¿Para destapar la chela, para lavarse las manos (antes de comer y después de ir al baño), para abrir el pecho en canal de una res recién sacrificada, para bajar de peso como en los más promisorios infomerciales?



Sí, vamos a manosear al amor, vamos a cacarearlo. Tengo ganas de escribir sobre eso cuyo sabor ya estoy olvidando. No solo estoy olvidando su sabor, tampoco recuerdo ya la forma en que éste se derrite en mi paladar; parafraseando a Raúl, quien a su vez me parafrasea a mí. Qué chulo es el verbo parafrasear ¿no? Yo parafraseo, tú parafraseas, vosotros parafraseáis. Pero volvamos al cacareo. Yo cacareo, tú cacareas… No, ya, basta.



No estoy hablando acerca del amor como esa cosa sublime que se siente por el prójimo, por la madre, por los árboles y el universo. No, no. Aclaro que estoy siendo de lo más pedestre y reduccionista. Hablo del amor en pareja. A últimas fechas, en la selección musical que me atasca los oídos a diario, han estado presentes títulos como No tengo novio (de Fey, viva la Secundaria), No quiero un novio (de mis viejas las Ultras), Maldito (de Jessy Bulbo, la Ultra desertora) y otros similares. Hasta me lancé a componer y ahora mi myspace está engalanado por mi rola, Sweet Revenge, donde elegantemente le canto al susodicho: te voy a patear las bolas, te vas a acordar de mí.



Así las cosas. Maldito, no tengo novio, no quiero un novio, dulce revancha. ¿Estaré ardido? Yo creo que más que eso. Ardida Paquita la del Barrio, con su pose de duro y contra ellos, que ya le dio para poner una joyería y su propio bar. No, esto ya sobrepasó la ardidez, se enquistó, se fermentó y se convirtió en escepticismo. Cada vez me cuesta más trabajo no responder con un Sí, ajá, ¿y luego?; cada vez es más franca mi posición de no creyente, llegando incluso a saborear la desgracia ajena en los menesteres amorosos.



¡Ah, porque cómo se da esto de las parejitas de una semana, un mes, o hasta un año, en esto que la muchachada ha tenido a bien llamar El Ambiente! Lo que hoy es amor eterno, besos en el antro, manita sudada, nicks melosos en el messenger y hasta depas compartidos, mañana serán frases de despecho escupidas en uno de esos VIPs que tanto les gustan para comadrear. Y seguirá la yunta andando, aunque se les haya reventado el barzón.



Y la cosa viene entonces por duplicado, porque no sólo me tuve que chutar todas las frases de amor nesfastonas aparentemente obtenidas enviando V-POEMA por celular, sino que ahora me toca también leer, escuchar y sonarle los mocos a todos esos que juraban que al fin habían encontrado al amor de su vida mientras bailaban en Living o mientras se sumergían en las aguas de Manhunt. Y sí, yo también voy a bailar y también me meto a la página en cuestión de cuando en cuando, pero ya por mera inercia, por matar el tiempo (que parece tener más vidas que CatWoman), por acompañar a los amigos o por llenar el ego un rato.



Cada día que me conecto al MSN, porque soy un cyberadicto consumado, me llegan las frasecitas de weyes que no me conocen pero quieren salir, los que ya me conocen y dicen que quieren seguir saliendo o los que ya de plano dicen que me aman. Pero de todos no se hacen uno, son exploradores de escritorio, amantes de teclado, besadores de bytes y más bytes. Comienzo a creer que terminaré en una boda oficiada por webcam, en una multiconferencia con mis cyberamigos como testigos y una luna de miel en una página de destinos turísticos patrocinada por google.com.



¿Terminaré conformándome con besos de emoticon, flores idem y sexo de gifs animados? Espero que no. Ya no hablemos de que soy un tipo cariñoso, entregado, detallista, fiel (todavía los habemos), de que escribo poemas, escribo cuentos y compongo canciones, que el objeto de mi afecto se sacaría la Lotería Sentimental para la Asistencia Pública. Seamos más terrenales: estar a las 12:08 del día, acostado en mi queen size, con un pequeño boxer negro y con un calorcito que se me trepa por las piernas, ¿No es francamente la epítome del desperdicio?


(Mascullado por Pavelo en www.unasartadementiras.blogspot.com más tres gritos de la ardiente muchedumbre. Copypasteado por mí, bajo previo acuerdo poético (ajá), en la Ciudad de Cuernavaca del Eterno Retorno, hoy 5 de Julio de 2007, anno domini. Y ahora sí, ya todo está escrito. Me sigo encontrando realmente simpático. Gloria Patris et Mater Virgini)

1 comentario:

Antonio Pérez dijo...

Me identifico completamente con tus pensamientos, es complicado para empezar si quiera pensar en una relación sería en estos "tiempos". Excelente reflexión, gracias por las letras.