miércoles, 4 de julio de 2007

Lecturas de la Convención de los Derechos del Niño y de la Niña

Si todos los niños y niñas tienen los mismos derechos (artículo 12), eso significa que nada de lo que los adultos quieran inferir a partir de sus gustos o aficiones en lo relativo a los roles de género, y la posible correlación de esos comportamientos con referencias sexuales en la edad adulta, será utilizado en detrimento de esos mismos derechos.


Si todos los niños y niñas tienen derecho al juego (artículo 11), eso significa que las niñas tienen derecho a subirse a los árboles y los niños a vestir Barbies o desvestir Kens, sin ser por ello regañados.

Si todos los niños y niñas tienen derecho a la libertad de pensamiento y de opinión (artículo 9), eso significa que podrían expresar sus sentimientos sin que se les haga comprender que éstos, en unos casos, sin vergonzantes; sin que se les haga comprender que sólo ciertas ideas relativas al afecto, el deseo, las aficiones, etc., puede expresarse orgullosa y legítimamente.


Si todos los niños y las niñas tienen derecho a la educación (artículo 8), eso significa que se les debe enseñar que hubo una poetisa que se llamaba Safo y que cantó al amor de las mujeres; que Lorca era homosexual; que la sexualidad no es sólo una función biológica destinada a la reproducción; que las madres posesivas, si no son en exceso pesadas, están muy bien, y que si los padres son violentos, alcohólicos u holgazanes, casi mejor que se ausenten...

Si todos los niños y las niñas tienen derecho a un nombre (artículo 7), eso significa que, si quieren, pueden identificarse como gays, lesbianas, bisexuales, heterosexuales..., así como renunciar a que se les llama enfermos, mariquitas, machotes, machorras, que niña tan mona...

Si todos los niños y niñas deben estar protegidos contra los malos tratos (artículo 6), eso significa que no se puede ejercer sobre ellos y ellas la violencia física, psicológica o simbólica con el único objetivo de promocionar una identificación heterosexual o de castigar actitudes, gustos, opiniones, aficiones, etcétera, que se quieran interpretar como señales de disconformidad y no con un modelo de rol de género o con una posible preferencia sexual.


Por último (y un poco como resumen), si todos los niños y niñas tienen derecho a la vida (artículo 1), eso significa que debemos comprender que la vulneración constante y sistemática por parte de los padres, madre, educadores, legisladores... de cualquiera de los derechos antes citados y aquí releídos tiene efectos desastrosos en la autoestima de miles de niñas y niños, y que con frecuencia el resultado se expresa en un desapego de éstos hacia la propia vida. La inducción al suicidio (más que la tan cacareada “pulsión de muerte”) es uno e sus posibles resultados”

Tomado de Homografías, p. p. 110 a la 112

1 comentario:

Fastfood dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo. Es horrible el daño que un adulto ignorante puede hacerle a un niñ@ indefenso simplemente porque se sale de lo que la sociedad considera "normal".